Tan sólo unas líneas para presentaros a Jada Stevens. Esta actriz nunca ha llevado el maillot amarillo pero es de ésas sin cuya presencia la vueltas ciclistas no podrían existir, pues nutren el pelotón y le dan calidad. Lleva dos años trabajando en el circuito americano (desde los 20) y nunca le ha faltado trabajo desde que empezó. Tanto su físico es muy apetecible pero poco llamativo para los estándares de la industria actual como por sus cualidades interpretativas como actriz porno, jamás ha tenido un lugar reservado entre las más populares y, salvo un golpe de suerte, tampoco parece que eso vaya a ocurrir.