LIBERTAD, KINK Y DIVERSIDAD EN EL CORAZÓN DE BARCELONA

Hablamos con Myriel, una de las primeras mujeres en dirigir un club de estas características, que nos cuenta cómo se vive y se gestiona este espacio.
Imperial no es un club cualquiera. Nació con la inspiración de los templos berlineses de la libertad, y en poco tiempo se ha convertido en uno de los espacios más abiertos y polivalentes de Barcelona. Con más de 600 m2 dedicados a la sensualidad, el erotismo y la diversidad, su propuesta va mucho más allá de lo que entendemos por “club liberal”: es un entorno donde conviven la cultura, la música, el fetiche y la inclusión. Charlamos con Myriel, su directora, que ha sabido darle un sello personal a este lugar, convirtiéndolo en un referente tanto para la comunidad local como para visitantes internacionales.
¿Cómo nace Club Imperial y cuál era vuestro objetivo inicial?
La idea fue siempre abrir un Kitkat en Barcelona. El dueño, como yo, es alemán y en Berlín este club es un símbolo de libertad, de fantasías y sueños realizados. Referencias como el Berghain y el Kitkat son conocidos como espacios ‘sex positive’, inclusivos y libres. Querían traer esa filosofía aquí.

En Barcelona se os conocía más como un club orientado al público gay, pero hoy sois punto de encuentro para muchas comunidades distintas. ¿Cómo fue esa evolución? ¿Qué os llevó a abrir el espacio a nuevas propuestas?
Nuestra idea nunca fue abrirlo sólo para chicos, pero en el mundo gay este tipo de fiestas kinky con música electrónica es ya un clásico y ha sido más natural para conocernos. A partir de algunas fiestas con organizadores externos es cuando ya se está abriendo la visión e integrando todo tipo de identidades.
Yo trabajo con todo mi corazón y quiero crear un espacio donde uno o una se pueda sentir libre. Da igual de dónde se viene, del género o de la orientación sexual. El deseo de libertad es lo que nos une a todos.
Vuestra web habla de “un entorno seguro y original que te dejará sin palabras” ¿Qué tiene Imperial que atrapa al visitante desde que cruza la puerta? O incluso antes porque ya en la primera puerta ese pasillo tan impresionante… deslumbra.
Este local fue creado con mucho estilo y buen gusto. Su decoración es de gran calidad. El pasillo es viral en las redes sociales e intentamos ofrecer la seguridad máxima en todo el local.
El club se reparte en dos plantas y más de 600 m². Lo kinky, lo liberal y el erotismo más clásico se compaginan perfectamente en Imperial ¿Qué tipo de espacios encontrarán quienes se atrevan a explorarlo por completo?
La zona principal y baile se encuentra tras el pasillo y la recepción. Amplio, abierto y muy acogedor. Es casi como un salón con sus sofás, la barra central y un escenario polivalente precioso.
La zona de juegos de abajo es casi como un laberinto. Hemos cambiado algunas cosas como sustituir el largo pasillo de glory hole para incluir una zona abierta con camas para la gente más exhibicionista o que le gusta interactuar en un entorno de grupo.
La zona para pole dance se ha convertido en una cama redonda muy frecuentada también.
Tenemos la habitación BDSM con jaula, columpio y potro que gusta mucho y después, las cabinas para experiencias más íntimas entre dos, tres personas…

La música también forma parte de la experiencia. ¿Cómo elegís las sesiones musicales para cada noche?
En las fiestas con organizadores externos ellos seleccionan sus Djs. En las nuestras buscamos que todo encaje: la identidad visual, la música, la decoración, la luz…Tenemos fiestas con techno más oscuro, industrial, djs de Berlín… todo tiene que encajar. Para la fiesta de tardeo de los domingos, La Cortesana, mezclamos la estética del siglo XVIII con fetiche y la música es un techno más sensual. Para la Psytrance música más psicodélica. En la Berlina, por un techno más ‘dark’. Y a todo esto también los visuales detrás del dj y la decoración.
Estamos planificando muchas cosas más para cada gusto musical y fiestas que traemos del extranjero. Este mes, por ejemplo, hemos traído la fiesta kinky más grande de Alemania: la Kinky Galore. Fue un éxito total y hemos disfrutado mucho de este soplo de aire fresco. Cada entorno hace sus eventos de otra manera y siempre se puede aprender y abrir la mente un poco más.
Vemos que ofrecéis eventos culturales, espectáculos, charlas. ¿Alguna novedad que podáis adelantarnos?
No todo va de sexo. Los jueves tenemos el día de bailes latinos con clases incluidas. Y desde septiembre comenzamos también con actividades sociales los miércoles por la tarde. Queremos que se hable de salud sexual, de cómo crear ambientes seguros. Queremos debatir sobre consentimiento y sensibilizar en el tema del respeto a los límites de cada uno. También hay gente que no se atreve a venir pero les gustaría probar. Queremos dar la oportunidad de conocer el espacio en un ambiente social y relajado, sin expectativas y presión. Además, ofreceremos talleres, eventos de citas y también encuentros relajados para intercambiar ideas y conectar con personas afines.
Según los días gestionáis variedad de perfiles. Algunas fiestas son solo para chicos, pero otras se han abierto a parejas hetero-bisexuales y mujeres. ¿Os lleva a hacer una vigilancia o trabajo diferente según haya público del mismo género o no?
La mayoría de la gente que acude a este tipo de fiestas ya saben a lo que vienen y son super respetuosos y cuidadosos. También hacemos una selección en puerta. Ya tenemos mucha experiencia en reconocer quién nos podría causar problemas. Si es una fiesta donde asisten mujeres se pone el triple de seguridad porque nunca se sabe y proporcionar un espacio seguro es primordial. La seguridad siempre está deambulando por el laberinto para crear un espacio seguro y es por eso que cada vez vienen más mujeres a nuestras fiestas y lo mejor, que repiten y nos recomiendan.

El código de vestimenta o ‘dress code’ en muchas de vuestras fiestas es obligatorio y bastante estricto: máscaras, arneses, kink, steampunk… Háblanos de él
Para vivir un ambiente integrado es imprescindible sentirse en él y para ello la vestimenta juega un papel esencial. Las mujeres lo tenemos más fácil y con más variedad, pero a ellos les cuesta más. No es vestirse de negro simplemente. No es sólo una camiseta de malla. Quizás habría que salir del arnés de pecho típico negro. Hay muchos colores, hay diferentes formas y complementos… En nuestro Instagram siempre sugerimos inspiraciones. Para el público masculino también existen y aquí estaremos para ayudar e inspirar.
¿Cómo veis el panorama liberal, kink y alternativo en Barcelona ahora mismo? ¿Está creciendo? ¿Hay más apertura o aún muchos prejuicios?
Soy de Alemania donde he asistido a fiestas kinky desde hace 15 años. Cuando me mudé a Barcelona hace dos años y medio la escena aún estaba muy escondida, no había casi nada de este estilo. Había una fiesta estilo kinky, con dresscode fetish pero no tenían un espacio ‘sex positive’. Creo que esa fiesta abrió el camino en su momento. Daba la oportunidad de sentirse más igual, libre y que despierte la inspiración y los fetiches de los asistentes.
En este tiempo tan corto se ha desarrollado y mejorado la oferta muchísimo y quiero ayudar aportando más posibilidades. Quiero que la gente pueda ir a una fiesta kinky una o dos veces cada semana, que se siente en casa en Imperial y que cada vez sea una experiencia diferente. Cada nueva oportunidad enriquece y ayuda a nuestra escena a crecer y explorar.

Y por último… Para alguien que nunca ha ido a un lugar como Imperial, pero siente la curiosidad… ¿Qué le diríais para que dé el paso?
Primero se tienen que registrar como miembro en el club. En nuestra web tienen la posibilidad de hacerlo.
Lo más importante es que se informen de qué es una fiesta kinky. Porque esto no va de pagar una entrada y tener sexo. Aquí todos venimos a sentirnos libres y tu libertad acaba donde empieza la del otro. Hay que entender que las personas quieren conocerse, disfrutar de la música, la compañía, las charlas y el buen ambiente que Imperial ofrece. Aquí somos un entorno familiar en el que todos procuramos que cada uno se sienta cómodo. Hay que venir con la mente abierta, pero sin expectativas a que algo que yo quiero suceda, porque de esa forma difícilmente suele suceder. Tener curiosidad está muy bien, pero sin respeto no sirve.
Imperial se ha consolidado como un espacio que trasciende lo puramente sexual: un lugar donde convergen la cultura, el fetiche y la libertad de ser. Con la mirada de Myriel al frente, el club se abre cada vez más a la diversidad y se convierte en un punto de encuentro seguro y vibrante para quienes buscan explorar sin prejuicios.
Publicado en la revista Nº 1074
