Mis queridos leyentes o leidores (da igual, los dos términos son incorrectos), lo de las cenizas no es porque me hayan incinerado, es porque todavía fumo, pero ya mismo lo voy a dejar porque he leído un libro que así lo aconseja y yo os aconsejo lo siguiente:
Si leéis que fumar es malo, dejad de fumar. Si leéis que beber es malo, dejad de beber. Si leéis que las drogas son malas, dejad las drogas. Pero si leéis que follar es malo, dejad de leer. Un exceso de lectura también es malo.

Bueno mis bien amados (vosotras en concreto), vamos a lo que hemos venido aunque resulta ser que vamos a ir a lo que fuimos. ¿Y a donde fuimos? Pues coño, a la fiesta de cumpleaños del amigo Charlie que es nada menos que el máximo responsable (además de mariconazo) del pub “Charlie Privee” de Barcelona y cuya responsabilidad (y mariconería) comparte con su marido Papito.

Por mi parte después de cenar en el restaurante (regentado por chinos, claro) de al lado del pub, con mi costilla y dos amigas del alma (y también del cuerpo), nos encontramos con Pepe Cera que también es un amigo del alma (pero no del cuerpo) y director de esta revista y otras más, todas ellas del mismo perfil científico.
Una vez ya todos juntos, nos pusimos a aporrear la puerta del pub y he aquí la primera sorpresa ya que al conseguir abrirla, nos encontramos a todos con vestimenta de los años 60, es decir de hyppies (creo que se escribe así o algo parecido), o sea de la época en que yo era joven y guapo (actualmente ya solo soy guapo).
El pub estaba “abarrotao”. No cabía ni un pene más. Como mucho algún par de tetas, de las que miran hacia arriba. Por cierto que el WORD no me da por buena la palabra tetas.
Hay que ver lo que le falta aún por aprender y pulir a Bill Gates.

El amigo Charlie además de ofrecer su habitual simpatía, estaba rebosante de todo lo demás y ello quedo reflejado en el video que le filmé como aportación al lúdico evento.
Como en otras ocasiones nos deleitó con dos de sus performances (actuaciones, para los no pijos) que le salieron de lo más chic (redondas, para los no pijos).
Y como fin de fiesta y gran sorpresa oculta para él, actuó también una de sus amigas recién llegada de Italia, expresamente para homenajearle. No recuerdo su nombre, pero sí su imagen (estaba de chupa pan y moja) y a mi personalmente con eso ya me llega.
También contamos con la colaboración de Valeria, deslumbrante como era de esperar.
El acto finalizó con un emotivo speach (discurso, para los no pijos) a cargo de Charlie y a continuación, todos agradecimos (profundamente emocionados) que por fin se abriese la barra libre de cava y pastel, ya que en el fondo es a eso a lo que habíamos ido.

Y ya sabéis lo que dicen los refranes populares: “Bien comío y bien bebío dale cama al tío” y “A la mujer que des de comer y beber, no la dejes sin correr”.
Pues en base a esos sabios refranes ya os podéis imaginar como continuó la fiesta. Los que allí estuvisteis ya lo visteis y lo palpasteis y los que nos vinisteis a poca imaginación que le pongáis seguro que acertaréis, porque ya os conozco perillanes.
A todos los que os corristeis, chapeaux (enhorabuena, para los no pijos) y a todos los que tan solo comisteis y bebisteis, mis vizcondolencias (es lo que damos los vizcondes) y un consejo de amigo: Pedid rápidamente hora para un buen sexólogo. Lo vuestro corre el peligro de llegar a convertirse en un hábito y más concretamente, en un mal hábito.

Besos y revolcones que lo demás son tocadas de cojones.