Mis afligidos contribuyentes, siempre os explico cosas de fiestas y golferías afines, pero hoy os voy a hablar de algo diferente. Tranquilos, ni política, ni religión, ni finanzas. Para estos menesteres ya existen facultativos (y dificultativos también).

 

Resulta ser que en la presentación del último festival erótico de Barcelona conocimos al responsable de Tantra-Touch, el cual gentilmente nos invito a la Sra. Marquesa y a mí a visitar uno de sus establecimientos y a probar uno de sus servicios, para que así pudiéramos hablar de ello con pleno conocimiento de causa, ya que al igual que no es correcto hablar con la boca llena, tampoco lo es hablar con la cabeza vacía.

 

Pues bien, ni que decir tiene que aceptamos gustosamente sin hacernos rogar ni un  pelín ya que se trataba de un masaje de una hora de duración pudiendo elegir para cada uno de nosotros si nos daba el masaje un chico o una chica, para lo cual la Sra. Marquesa eligió un chico y yo una chica (somos muy convencionales).

 

El día de autos nos personamos en su local, de gran amplitud y suavemente decorado y ambientando, experimentándose en él una atmósfera de tranquilidad y bienestar.

Al ver a la chica que nos recibió y percibir su afectuosa atención yo me quede deseando que fuera ella la que me diera el masaje (mis deseos se cumplieron) y ni os cuento la cara que puso la Sra. Marquesa cuando vio al mozo (negrazo, en el mejor de los sentidos) que se iba a hacer cargo de ella.

 

Después de una relajante ducha, nos tumbamos en dos camas conjuntas y nos dispusimos a disfrutar del buen hacer de nuestros respectivos masajistas. Simplemente deciros que en un determinado momento ambos (tumbados boca abajo), tuvimos la sensación de que eran dos personas las que nos estaban efectuando a cada uno el masaje y ello era debido a que nos lo estaban aplicando simultáneamente con las manos y con los pies. Por mi parte añadir que la chica además de con las manos y los pies, me deleitó con otras dos prominentes y sensacionales partes de su cuerpo. Estuvo fantástica.

 

Pero ahora (como ya os conozco) os estaréis preguntando: Si, si, ¿pero hubo final feliz? Pues lo suyo es que vayáis y lo comprobéis personalmente. Solo una pista os voy a dar, la Sra. Marquesa y yo, salimos más contentos que el gobierno después de subir el IVA.

 

Resumiendo: Una gozada que nadie se debería perder y mucho menos vosotros que ya se de que pie calzáis. Y es que una horita de masaje da para “mucho”.