Meigallos (Ourense)

Entrevista a Miguel Ángel de Meigallos


En el corazón de la histórica Ourense, entre calles empedradas que susurran antiguas leyendas, se encuentra un lugar que desafía lo convencional. Un local cuyo nombre, ‘Meigallos’ (hechizos en gallego), promete una experiencia tan misteriosa y cautivadora como la propia tierra de la que procede. Hoy, nos adentramos en este singular espacio para hablar con Miguel Ángel, su responsable, para desvelar la magia y la pasión que han convertido a Meigallos en un referente del ambiente liberal en Galicia.


Es sábado y aunque estamos en plenas vacaciones estivales, el local está abierto.

Como hacemos otras veces, y para comprobar si es verdad lo que nos habían contado, llamamos al timbre y entramos como si fuéramos una pareja más, sin dar nuestros datos ni decir que éramos los periodistas de la revista GENTE LIBRE que veníamos a entrevistarlo.

Nos abre la puerta una chica de unos 30 años, nos regala una sonrisa de esas que parece que te conocen de toda la vida y tan sincera que te invita a entrar y te dice que vas a estar en un lugar que, con seguridad, te va a gustar.

¡Lo que hace una sonrisa!

Entramos y pasamos a un agradable hall donde nos hacen las preguntas de rigor: ¿Sois nuevos?, ¿Conocéis el ambiente?

Hasta aquí todo normal.

Cuando explicamos que sí lo conocemos, nos explican las normas, las ubicaciones para las parejas, la zona mixta, etc. Todo ello, sin perder la sonrisa en ningún momento. Por ahora, todo tal y como nos lo habían contado.

Cuando entramos en la zona de bar, vemos a varias parejas, en charla algunas, entre ellos otras, pero en una atmósfera donde se respiraba respeto, elegancia y donde todo hace presagiar que vamos a estar a gusto.

Al acomodarnos, se nos acerca el dueño. Un hombre elegante, también con una sonrisa permanente. Se presenta y nos dice que espera que nos sintamos como en nuestra casa, que si queremos le encantaría presentarnos gente. Es en ese momento cuando aprovechamos para decirle que somos los periodistas que estaba esperando. Le pido disculpas por no haberlo hecho nada más entrar, pero le explico que el motivo era comprobar de primera mano cómo se siente una pareja cuando entra en su local.

Tras de unas risas y compartir un refresco con nosotros, pasamos a una zona más privada para hacer la entrevista.

¿Cómo fue tu llegada al mundo del ambiente liberal y la apertura de Meigallos?

Desde joven, siempre he tenido inquietud por el ambiente liberal. Al principio, como no existía Internet, empecé a contactar a través de la famosa revista Lib y poco a poco fui conociendo personas y locales pioneros en Galicia, como uno en Vigo que luego se trasladó a Ponteareas. Tras varias idas y venidas, y con una vida personal que necesitaba un cambio, decidí abrir Meigallos.

Al principio lo hice con una persona que conocía bien el ambiente, ya que yo no podía llevarlo y, tras algunas dificultades, me tocó llevar el local en solitario, aprendiendo todo desde cero.

¿Cuáles fueron los mayores desafíos al abrir el local?

Fueron muchísimos —nos cuenta Miguel Ángel con cierta nostalgia— porque no conocía a nadie y el ambiente en Ourense es complicado. Además, aprender lo básico de gestión, el trato al público o incluso cómo servir una copa fue todo un reto.

Llevo ocho años y medio abierto y todavía lo hago prácticamente todo yo mismo, con ayuda, como habéis visto, de alguna camarera de mi total confianza.

¿En qué se diferencia Meigallos de otros locales similares?

La cercanía, el trato personalizado y el entorno acogedor. Las parejas principiantes se sienten seguras porque no hay agobios y pueden iniciarse con tranquilidad. Además, el local destaca por su limpieza y la atención directa, y mantengo precios económicos para que venir aquí no sea un sacrificio económico.

Antes de comenzar la entrevista, Miguel Ángel y su simpática camarera nos enseñan el espacio con todo detalle.

Tiene unos 180 metros cuadrados aproximadamente y está organizado en diferentes áreas: hall de entrada, un salón tipo discoteca de los años 80, zona de sofás, bar, la ‘Play Zone’ o zona de interacción, integra una serie de elementos pensados para estimular la experiencia liberal; desde rejas y ‘glory holes’, hasta una habitación privada equipada con camilla profesional de masajes, cruz de San Andrés, columpio y numerosos espejos en el techo y las paredes. Esta diversidad permite que cada pareja o visitante pueda explorar a su ritmo, ya sea en espacios más privados o con cierto grado de exhibicionismo según sus preferencias. La flexibilidad y el sentido lúdico impregnan cada rincón, en línea con la filosofía de cuidado y personalización que busca Miguel Ángel.

Al local no le falta de nada, le asevero…

Pues me gustaría seguir mejorando y hacer reformas para ampliar zonas. Siempre tengo la sensación de que hay que cambiar cosas, mejorar y darle a la gente rincones donde fomentar el morbo y el deseo.

¿Realizas fiestas o eventos especiales?

Miguel Ángel confiesa que, aunque han organizado diferentes fiestas, la mayoría de los clientes acude más por la atmósfera cotidiana que por actividades especiales. Ha comprobado, por ejemplo, que, tanto en verano como durante el resto del año, la asistencia a fiestas temáticas no varía demasiado, y que muchos visitantes prefieren la espontaneidad y la buena energía antes que los disfraces o dinámicas propuestas.

— La gente no suele implicarse demasiado —explica—. Salvo excepciones como Halloween o mi cumpleaños, prefiero no hacer eventos forzados que sólo sirven de reclamo. Y si os soy sincero, este verano no he hecho fiestas y el resultado ha sido el mismo.

¿Qué tipo de parejas suelen acudir?

Pues hemos notado un cambio desde la Pandemia. Antes del 2020 venían parejas un poco más mayores, y aprovecho para decir que las parejas mayores son maravillosas y entienden perfectamente el ambiente liberal. Después de la pandemia, parece que vienen parejas más jóvenes, aunque la media sigue estando entre los 30 y los 55 años.

¿Y que nos dices de los chicos y chicas que vienen solos?

No se puede negar —sigue con su sinceridad— que los chicos solos son, por un lado, una fuente de ingresos importante y, por otro, hay muchas parejas que buscan tríos y quieren que vengan chicos solos. Pero a veces también pueden ser la fuente de algún conflicto.

Y las chicas que vienen solas siguen siendo el gran enigma. Vienen pocas. Es la asignatura pendiente de todos los locales, creo, ya que en ningún sitio pueden estar mas protegidas y mejor atendidas. Pero, igual por vergüenza o timidez, no se atreven.

De todas maneras, independientemente del género, somos muy rigurosos en exigir a todos los clientes respeto absoluto, buena educación y cuidado de la higiene personal.

Miguel Ángel reconoce que, para salvaguardar el ambiente liberal, a veces ha preferido dejar de ingresar dinero antes que permitir la entrada a grupos o personas que no comprendían ni respetaban la dinámica adecuada. No duda en llamar la atención a quien no cumpla con las expectativas, desde quienes acuden con indumentaria inadecuada, hasta aquellos que buscan acceder al local como si fuera un bar convencional, sin entender que Meigallos es un espacio de convivencia y respeto liberal.

¿Y de donde proceden principalmente?

Nuestra clientela principal, dejando a un lado las parejas, chicas y chicos más asiduos, se compone en un 90% de visitantes de otras ciudades, tanto gallegas como foráneas, lo que añade una pequeña “penalización” en forma de desplazamientos. Esto nos obliga a mantener precios razonables y servicios diferenciados, para atraer y fidelizar a quienes recorren decenas de kilómetros para visitarnos.

¿Qué futuro ves para el ambiente liberal en general y para Meigallos en particular?

Estoy convencido —dice Miguel Ángel— de que Galicia, en materia de ambiente liberal, aún tiene mucho camino por recorrer respecto a ciudades como Madrid o Barcelona, sin mencionar los referentes europeos.

Subraya cómo la gente local aún teme ser reconocida y que muchos prejuicios persisten, aunque lentamente las nuevas generaciones parecen más dispuestas a explorar en modos más soft y lúdicos las diferentes realidades del ambiente liberal. Las redes sociales también han cambiado la manera de entender y vivir estas dinámicas, propiciando una mayor visibilidad, pero, al mismo tiempo, cierta exigencia de excelencia o “filtros” que antes no existían.

El futuro de Meigallos está marcado por la ambición de crecer en calidad sin perder la esencia familiar y cercana que lo caracteriza. Su visión es seguir mejorando servicios y espacios, mantener precios accesibles y preservar el espíritu inclusivo y social que ha convertido a Meigallos en un espacio emblemático tan singular como valioso.

Terminamos la entrevista y sin darnos cuenta, han venido más parejas y algunos chicos, regalando a la noche del sábado un escenario donde se entrevé que van a pasar muchas cosas, y seguro que todas buenas.

Dejamos a Miguel Ángel que siga con su trabajo de Relaciones Públicas —que por cierto lo hace muy bien— y nosotros guardamos el papel y el bolígrafo para volver a ser una pareja más que quiere disfrutar de un buen ambiente liberal.

La historia de Meigallos, y particularmente la de Miguel Ángel, es un ejemplo de cómo la resiliencia, la autenticidad y el compromiso social pueden dar lugar a proyectos genuinos incluso en contextos adversos.

Más allá de ser un simple local de ambiente liberal, Meigallos es el reflejo de una manera de entender la libertad, el respeto y el encuentro humano. La gestión atenta, la resistencia a las modas impuestas y la búsqueda constante de calidad humana lo convierten en un referente en Galicia.

Tengo que destacar la profunda honestidad de su fundador, su sensibilidad para escuchar y adaptarse a las necesidades del público y su firme intención de contribuir a una mayor apertura y normalización del ambiente liberal en la comunidad gallega.

Miguel Ángel invita a quienes buscan un espacio diferente a descubrir Meigallos, y con la vista puesta en el futuro, su principal desafío será seguir cultivando esa esencia única, demostrando que el ambiente liberal puede ser una vía de socialización sana y continuar creciendo sin ceder a los dictados de la moda o la prisa, sino al ritmo pausado y auténtico de la Galicia más honesta y abierta.

Volveremos… y muy pronto.

Publicado en la revista Nº 1074

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