Tercera película de la franquicia iniciada por Joe Dante en 1978 y que consiguió superar por méritos propios —al menos en la primera entrega— su estatus inicial de mera copia del Tiburón de Spielberg.

Piranha 3D no es una secuela sino más bien un remak o incluso un reboot tomando algunas directrices de la historia y reinventándola.

El cineasta francés Alexandre Aja (Alta tensión, Las colinas tienen ojos, Reflejos) ha vuelto a dar muestras de su excepcional talento para dirigir obras rebosantes de la más brutal e imaginativa ultraviolencia con esta película en la que una rave veraniega en pleno Lago Victoria se ve truncada cuando una hambrienta manada de pirañas prehistóricas que han sobrevivido hasta ahora en una cavidad subterránea consigue colarse por una brecha y acceder al lago.

Toneladas de pechos al aire que se irán desvelando durante el filme entre las que están los de tres viejas conocidas, Riley Steele, Ashlynn Brooke y la imponente Gianna Michaels, además de otra auténtica diosa (ésta alejada del porno) como la británica Kelly Brook.

Contemplar los potentes melones de Gianna en un primer plano subacuático y en tres dimensiones es toda una experiencia vital que nadie debería perderse.