Sexo, placer y salud en 2025 

¿Y si todos nos ducháramos antes de entrar a la piscina? 

Seguro que te suena: antes de meterte en una piscina, toca pasar por la ducha. Ahora… ¿qué pasaría si todo el mundo lo hiciera sin excepción? Probablemente, podríamos bañarnos sin bañador y disfrutar más cómodos. 

Esta metáfora viene al caso: la ducha serían los controles regulares de ITS, y el bañador, el preservativo. Si todos nos hiciéramos pruebas periódicas para saber nuestro estado frente al VIH, la sífilis, la gonorrea, la chlamydia o la hepatitis C, tendríamos una sexualidad más libre y consciente. 

Porque sí, el condón es muy importante, pero no es un superhéroe que lo salva todo. Por ejemplo: si alguien tiene una lesión de sífilis en los genitales fuera del área cubierta por el preservativo, el riesgo de transmisión sigue estando ahí. Y sin embargo, el mensaje que ha calado durante décadas ha sido: o lo usas siempre, o eres irresponsable. 

Lo curioso es que con el sexo cargamos un peso moral extra. Desde la religión y las viejas creencias, se nos dijo que “era pecado” y no estaba bien. Así, terminamos asociando virus y bacterias a vergüenza o culpa. ¿Acaso alguien te señala con el dedo si coges una gripe? 

Además, las noticias tampoco ayudan mucho: cada año leemos que “las ITS aumentan en España”. Lo que rara vez se explica es que no hay necesariamente más infecciones, sino más diagnósticos gracias a centros especializados, como Drassanes Express en Barcelona o el Sandoval en Madrid, donde la gente se hace pruebas con más frecuencia. Es como pasó con el COVID: los lugares que más test hacían, eran los que más casos registraban. 

La buena noticia es que 2025 trae avances que están cambiando las reglas del juego: 
– Europa acaba de aprobar el primer medicamento inyectable de prevención contra el VIH, que se pone solo dos veces al año. 
– La DoxyPEP, una pastilla de antibiótico tras ciertas prácticas, ayuda a reducir el riesgo de sífilis y chlamydia. 
– Vacuna contra la meningitis, en Reino Unido ya se vacuna masivamente contra la gonorrea y aquí, en Galicia, desde el mes de junio. 

Cuando entendemos que todas las ITS tienen tratamiento, que no son mortales y que la ciencia avanza a pasos agigantados, podemos respirar (y disfrutar) más tranquilos. El condón pasa a ser una herramienta de decisión personal y no corresponde hacer juicios sobre su uso o no.

La clave está en normalizar los chequeos, como si se tratara de pasar la ITV del coche pero aplicada al sexo. Ya no se trata de “una vez al año”, sino de hacerlos cada tres meses si tenemos una vida sexual activa. Y ojo: si algún médico te cuestiona al pedir una prueba sin síntomas, la respuesta es simple: 
“Porque tengo una vida sexual activa, quiero cuidar mi salud y ser responsable, conmigo y con los demás.” 

Amar, desear y disfrutar son parte de nuestra esencia. Y cuidar nuestra salud sexual es, al final, la mejor manera de quitarnos lastres, prejuicios… ¡y hasta el bañador en la piscina! 

www.javiersotomayor.org

@sotomayorsexologobcn

Publicado en la revista Nº 1074

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